Hablamos con el GM José “Pepe” Cuenca, destacado ajedrecista español y un comentarista muy ameno de la plataforma Chess24. Aprovechamos que esta semana estuvo en Argentina jugando el Abierto Internacional de la Patagonia para preguntrle de todo. Nos contó sobre la vez que mientras comentaba una partida por internet a la madrugada llegó la policía porque pensaban que estaba robando. También habló sobre cómo trabajar para Chess24 le hizo adquirir más gusto por las aperturas y acercarse al título de Gran Maestro. Y contó su experiencia como docente y dio su opinión sobre el ajedrez femenino.

¿Cómo han sido tus experiencias competitivas en Latinoamérica?
Yo siempre vengo con muchísimas ganas a Latinoamérica. Me encanta. Sobre todo por la gente, que es super calurosa y nos trata genial. Mi primer torneo en Latinoamérica fue en Chile en enero de 2016. Y en marzo de este año estuvimos en el Torneo de la Legislatura Porteña. Y también estuvimos en San Luis, en la Universidad de la Punta, dando unas charlas y compartiendo con los chicos.

¿Qué jugadores latinoamericanos son hoy en día los que más te atraen por su juego?
Podría destacar a un sinfín de ajedrecistas. Yo admiro a muchos de ellos, con los cuales además compartimos torneos en España. Muchos de ustedes van para allí porque en España sigue habiendo torneos duros. Si tuviera que destacar a alguno sería Julio Granda, a quien admiro dentro y fuera del tablero. Leinier Domínguez, que es el número uno de habla hispana y se encuentra entre los 20 o 30 mejores del mundo. También destaco a Axel Bachmann y Alexander Fier, que son jugadores muy creativos y agresivos. También Neuris Delgado. Y por otro lado el estilo de los jugadores latinoamericanos aficionados te diría que son muy agresivos [risas]. La experiencia que tuve en el torneo que jugué en Buenos Aires en marzo es que todos son jugadores que no tienen miedo al rival que se les sienta adelante y yo sufría en todas las partidas que jugaba contra jugadores en teoría amateurs de acá.

¿Cómo hacés convivir tu rutina con la competencia?
Lo que trato de hacer es condensar mucho. Antes de venir a un torneo trato de machacarme con el resto de mis actividades profesionales que tengo y tratar de adelantar trabajo. Para Chess24 trato de grabar algunos videos antes de irme y luego los voy publicando desde donde esté. Pero muchas veces después de las partidas de cada torneo ando pendiente de mil cosas. Yo también soy ingeniero civil. Por ejemplo, hoy mismo desde la recepción del hotel acá en Argentina estaba trabajando en la cimentación de una casa mejicana. Como te podés imaginar, esto es un no parar. Para los torneos trato de aislarme un poquito más y aunque la cabeza está funcionando a tope trato de no colapsar.

¿Cómo ha cambiado tu visión del ajedrez después de estar subiendo contenido para Chess24?
Siento que tengo un poco más de responsabilidad que antes en el sentido de que nos siguen muchísimos niños desde todas partes del mundo. Siempre he tenido un espíritu combativo y en los torneos trato de luchar siempre hasta el final para tratar de dar ejemplo a esos niños y evitar el tema de las tablas rápidas que es una pequeña lacra. Ahora ya no tanto, los jugadores están muy combativos, pero hace 20 o 30 años era un problema. Con tanto material que publicamos en la web uno a veces se vuelve un poco paranoico. Pienso: ¿Mi rival habrá visto el video que subí de la Dragón? Por eso cuando estoy en un torneo trato de buscar líneas secundarias o que quizás no he empleado tanto y no hayamos publicado en la página. Porque cuando publico material no me escondo nada y trato de que la gente lo disfrute al máximo.

¿Cómo creaste tu estilo de comentar en Chess24, que es muy característico, fresco y atractivo?
Yo me fui a trabajar a Alemania como profesor e investigador en la Universidad de Hamburgo en 2013. Y ni sabía que existía Chess24. Un día vino un amigo a visitarme, el IM inglés Lawrence Trent, y me dijo que iba a grabar unos videos en una página de ajedrez. Así fue como conocí Chess24, me recomendó y empecé a trabajar. Primero era traductor de noticias y luego decidieron probarme de comentarista. Entonces la primera pregunta que se me vino a la cabeza fue cómo hacer para que fuera atractivo. Porque yo mismo como jugador creo que jamás había seguido una transmisión de ajedrez o al menos me parecía muy aburrido. El ajedrez es demasiado serio como para meterle más seriedad. Para llegar a los niños y a más gente creo que hay que hacer ver que el ajedrez es más divertido de lo que parece. Y tiene elementos que lo hacen un deporte muy emocionante. Pero yo transmito lo que siento. No es nada construido. Es como yo vivo el ajedrez. Y me sale bastante natural así. Soy una persona extrovertida y en mis comentarios trato de reflejar cómo soy. Me comporto como si estuviera en un bar con amigos, no me escondo nada y trato de que salga natural y de olvidarme de que hay mucha gente mirando. Hay mucha gente que le gusta lo que hago y otra que piensa que el ajedrez tiene que ser algo más serio, que no se puede comentar dando gritos y demás. Yo soy una persona feliz con muy poco así que me siento muy bien con lo que hago.

El famoso “¡Ratatatatatatá!” de Pepe Cuenca

Ya que decís que el ajedrez es más divertido de lo que parece, ¿nos contás un par de anécdotas divertidas que hayas vivido ya sea transmitiendo online, como jugador o como espectador?
Se me ocurren dos bastante graciosas que me ocurrieron durante transmisiones. La primera es que literalmente el estudio desde donde transmitía se me vino encima y me pegó en la cabeza una vez que me puse eufórico con alguna jugada maravillosa. Y eso en directo. La segunda me pasó en Alemania. Cuando yo vivía en Hamburgo, una vez tuve que comentar el Campeonato de Estados Unidos. Por la diferencia de horario, yo tenía que comentar a las dos o tres de la mañana de Alemania. Eso en un país en el que a las 8 de la noche todo el mundo ya está en sus casas y no hay un alma en la calle. Entonces yo estaba en la oficina comentando y a veces hablando fuerte y de repente llegó la limpiadora a la empresa. Nadie le había avisado que yo estaba ahí así que cuando me vio comentando y gritando lo primero que hizo fue llamar a la seguridad del edificio y a la policía. Así que les tuve que explicar que solo estaba comentando ajedrez y no estaba robando nada.

Has contado que no te sentís muy cómodo estudiando aperturas. ¿Cómo has creado tu repertorio de aperturas y qué estrategias has utilizado para superar el obstáculo de que no te guste estudiar aperturas?
El principal problema que tengo es que dispongo de poco tiempo. Siempre estoy con la ingeniería, la universidad, la maestría, el doctorado. A veces llegás a tu casa a las 10 de la noche reventado y lo que menos querés es mirar la teoría hasta la jugada 38 de la Defensa Siciliana Najdorf. Yo conocía pocos sistemas pero los conocía bastante bien. Lo que hacía para preparar bien una apertura era jugar muchas muchas partidas rápidas y semirrápidas. En Alemania tenía la suerte de vivir con el IM Lawrence Trent, con el que somos amigos, y dedicábamos un par de horas cada dos o tres días para jugar rápidas. A través de la experiencia que da el jugar mucho y estar rodeado de amigos que juegan muy bien al ajedrez eso ha hecho que me pique un poco el gusanito de la curiosidad por las aperturas. Entrar a Chess24 fue el empuje adicional que me hizo falta para llegar al título de Gran Maestro hace dos años. En parte se debe al estudio de aperturas que hice para grabar las series de Chess24, que están grabadas con mucho amor y cariño pero también mucho trabajo, porque si le estás recomendando líneas a jugadores fuertes tienen que estar correctas.

¿Podrías elegir una partida tuya que te haya gustado especialmente y comentar un poco sobre qué pasó en ese encuentro?
Una que quizás fue un antes y un después para mí fue una de hace diez años ante el GM Radoslaw Wojtaszek, el número uno polaco y uno de los mejores jugadores del mundo. Fue la primera vez que conseguí derrotar a un jugador de élite, de más de 2600 en aquella época. Si bien él no jugó de la mejor manera posible, esa partida me cambió la forma de enfrentarme a los jugadores de élite. Perdí un poquito el miedo a jugar contra ellos porque me di cuenta de que también son humanos y cometen errores.

Contanos un poco sobre tu experiencia con la docencia en ajedrez, qué pretendés transmitirles a los ajedrecistas a los que ayudás y qué te aportan ellos a vos.
Llevo muchos años entrenando a chicos. Hace unos meses que estoy un poco apartado del tema del entrenamiento a jóvenes. Por mucho, lo que más me gusta es competir. Mucho más que comentar y que dar clases. Supongo que el proceso natural del ajedrecista es que cuando te vas haciendo un poco más mayor te dedicás más a la docencia que a la competición. Pero sí he tenido muchos alumnos en mi vida. Entrenar, y sobre todo a ajedrecistas potentes, te exige muchísimo. Yo tenía un alumno de 17 años que ahora es MI, un chico super talentoso que además trabaja muchísimo, que recuerdo que para darle una hora de clase tenía que estar cuatro horas preparándola. Entrenar a gente que tiene algo menos de nivel que vos te puede ayudar mucho como ajedrecista. Me encanta darle clases de ajedrez a niños chicos, que obviamente no hacen que mejores tu ajedrez pero te aportan mucha felicidad, sobre todo cuando vez que se van interesando por el juego y cuando se les transmite valores no solo ajedrecísticos sino también de la vida. Me gusta verles las caras de felicidad al obtener algún logro. También enseñarles que uno se cae y se vuelve a levantar. Creo que los niños me han aportado mucho más de lo que yo les he aportado a ellos.

¿Qué opinás sobre el estado del ajedrez femenino y los intentos de masificarlo?
Es verdad que el ajedrez femenino es casi nulo en algunos países. En España hay un poco más. Pero recuerdo un campeonato universitario en la Universidad de Granada, de donde vengo yo, en el que en la fase de clasificación para el torneo nacional universitario directamente no había mujeres que participaran. Y recuerdo que le decía a una compañera mía que ni sabía casi mover las piezas que se presentara porque iba a ganar. Con respecto al nivel entre hombres y mujeres, considero que las mujeres tienen menos nivel simplemente porque hay menos mujeres jugando al ajedrez en el mundo. No creo que sea un tema de género, ni mucho menos, aunque hay “iluminados” que piensan que sí. Creo que se están haciendo algunas cosas interesantes en el mundo para incentivar a las mujeres a jugar al ajedrez. He visto torneos en Latinoamérica promocionando el ajedrez femenino. El tema de la Olimpíada viene muy bien con eso de que haya un equipo masculino y otro femenino. Creo que todos podríamos participar en una misma categoría pero también pienso que hay que incentivar el ajedrez femenino debido solo a un tema de números. Si un día se equipara el número de ajedrecistas de ambos géneros, ¿por qué no unirnos todos en una misma categoría, no? Hasta entonces considero que hay que incentivarlo.

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