Entrevistas

Poeta, Músico, Ajedrecista, todo en dos nombres: Miguel Laura

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Este camino mágico y aventurero que Ajedrez del Sur se ha volcado a transitar, lo ha llevado a acercarse en estos primeros seis meses de vida, a innumerables figuras de nuestro ajedrez latinoamericano, las cuales vibran minuto a minuto con  la vida que emana del mundo de las 64 casillas.

Pelean por el punto, luchan por una medalla, sacan cuentas al final de un evento si su puntuación bajó o subió y entrenan, se preparan como grandes deportistas que lo son, en busca de la excelencia.

Ésta vez los avatares del sendero nos hicieron cruzar con alguien que vibra con este mundo del 8×8, con una sensibilidad especial. Esa que poseen los poetas, los pintores o aquellos creadores de deliciosas melodías.

Miguel Laura, aúna en su ser, la belleza y la voluntad humana, cualidades que se encuentran del mismo modo tanto en un tablero, como en un buena expresión musical, y por si fuera poco, es un libro abierto de los pasos que ha dado el ajedrez bohemio peruano, ese ajedrez nacido en las calles, junto a la gente y sus pesares, junto a la gente y sus riquezas, al lado de la gente y su desbordante alegría.

 

Una nota distinta hoy.

Tiene la palabra, el poeta, el músico, el ajedrecista,

tiene la palabra…….MIGUEL LAURA

 

Arreglista, compositor, músico, productor musical….¿cómo nació este amor por la  música y cómo te fuiste vinculando a la actividad artística peruana?

pintura que refleja al poeta

Estoy vinculado a la música desde muy niño, quizá desde los 5 o 6 años ya sentía una vibración especial dentro de mi ser cuando escuchaba la música en las diversas expresiones de todos los géneros musicales que aquí sonaban. Yo, era canillita, un niño que se ganaba la vida vendiendo periódicos y en mi diario discurrir por las calles de Lima, oía por doquier, canciones que brotaban desde los parlantes de puestos ambulatorios, de personas que vendían discos de vinilo antiguos. Entonces caminaba por una calle y escuchaba un vals, andaba por otra y escuchaba una cumbia, una guaracha, una balada o a los Iracundos, por ejemplo. Toda esa mixtura de géneros musicales, ese de mar emociones, fueron formando mi sensibilidad como músico y como compositor

 

¿Qué vínculo tenía tu familia con la música? 

Mi padre un obrero, digno, luchador. Mi madre ama de casa. Los dos de las provincias de la zona del Ande de la región de Ayacucho. Mi padre amante de la música, toda la vida le ha gustado cantar, apasionado del huayno que es un género musical antiquísimo de los campesinos del Perú, una música muy sentida. Antes que un televisor en casa lo que tuvimos fue un tocadiscos, eso fue lo primero que mi padre con sus pocos recursos pudo comprar. Esos son los recuerdos más antiguos que tengo, el hecho casi mágico de destapar ese tocadiscos de dos piezas; agarrar los discos de vinilo y ponerlos era maravilloso, es lo que está en mi memoria.

 

¿Cómo se vinculó “Miguelito canillita” con el ambiente musical?

Aproximadamente cuando tenía unos 10 años, en una de mis correrías por las calles de Lima, observé a un grupo de personas reunidos en una vereda, estaban escuchando a una persona que tocaba una guitarra y a su vez vendía una especie de librillo. Ejecutaba una cumbia de moda de ese momento y enseñaba a tocarla a través de ese librito. Cada cierto tiempo lo veía y me llamaba la atención y como me gustaba la música, trataba de memorizar todo lo que enseñaba al público. En una oportunidad hubo una fiesta en casa, era el cumpleaños de mi padre, y vino un vecino con una guitarra y por cuestión del destino la dejo allí. Cuando llegué de trabajar, encontré esa guitarra en mi hogar, y sentí una alegría como solo la puede sentir un niño que ama la música. Entonces, recordé lo que ese señor enseñaba y yo había memorizado. Agarré la guitarra extasiado y empecé a tocar las cuerdas en los trastes respectivos y por primera vez, toque pequeñas frases de esa cumbia que tantas veces había visto tocar al profesor ambulante. Y desde ahí, comprendí que la música era mi camino.

¿Encontraste el ajedrez de forma tan casual como a ese muchacho tocando la guitarra? ¿Cómo descubriste el mundo de las 64 casillas?

El amor y pasión por estas bellezas de la inteligencia y la voluntad humana como son la música y el ajedrez, nacieron en mi casi al unísono, como decimos en la música, es decir casi por los mismos tiempos. Aproximadamente al año 72, se desarrollaba el campeonato mundial de ajedrez entre Bobby Fischer y Boris Spasky y esa fiebre de ajedrez, llego a Lima Perú y a mi barrio también. Los muchachos mayores, recuerdo que jugaban en la calle en las vereditas de mi barrio, y mis hermanos mayores también lo hacían; prácticamente aprendí mirando, nadie me enseñó el ajedrez y jugando en la calle, empecé a destacar en mi barrio.

carbonilla que muestra visitantes de lujo mirando la partida

En en ese mismo año, 72-73, en mi trabajo como canillita, siendo un niño, quise ampliar mi circuito de trabajo. Había trabajado en una zona que se llama el Rímac y mi lugar de trabajo había oscilado entre 8 o 10 manzanas porque siendo niño me daba miedo ir por lugares que no conocía.

Pero a partir de los 10 años tuve el valor para ir por otros senderos y me voy a una zona más céntrica de Lima, los alrededores de lo que es el centro de Lima, la Plaza dos de Mayo y Plaza Unión. Traslado mi lugar de trabajo e incluso empiezo a incursionar en otro tipo de negocios, ya no solo como canillita sino como vendedor ambulante de libros, y entonces desde mis diez años vendía libros caminando en los pequeños cafetines, restaurantes, chifas, que había por esos sectores. En ese trabajo ambulatorio como vendedor de libros y revistas, en una esquina de la plaza 2 de mayo, había un vendedor ambulante que había sacado un tablero de ajedrez y estaba jugando con equis persona que yo no conocía. Paré a observar, porque ya era un niño que jugaba al ajedrez.

Ahí en ese punto central de la plaza 2 de mayo, y quizás lo que te estoy afirmando nunca se haya contado así, porque la historia del ajedrez callejero del Perú aún no ha sido escrita en todos sus detalles. Yo puedo afirmar con total certeza y seguridad que fue en ese punto, en una esquina de la plaza 2 de mayo, que se inicia la historia del ajedrez callejero del Perú, quien lo desarrolla como acto natural es este amigo, que se llama Hugo Escalante

 

UNA BELLA PARTIDA DE AJEDREZ
¿Una obra de arte? 
Una bella partida de ajedrez es también una obra de arte,
por la belleza en su concepción técnica, táctica y estratégica,
pero fundamentalmente,
por su perfección en el cálculo de las diversas variables posibles y en la proyección precisa,
para imaginar y grabar en la mente el resultado de hasta 10 o 15 movimientos adelante y dar Jaque Mate.
Una “joya ajedrecística”, es la manifestación de la potencia del cerebro
y la sensibilidad del alma humana, en su más alta expresión.
Cautiva a la razón y al sentimiento y es tan igual o superior a una Gioconda de Davinci,
o a un poema de Vallejo, Neruda o Tagore, a Cien años de Soledad o al Quijote.
Solo la música de los grandes genios como Beethoven, Mozart o Bach,
tienen la altura de belleza y perfección de una “joya ajedrecística”.

 

Ese punto de arranque que tuvo la esquina de la plaza 2 de Mayo, ¿se consolidó en este presente peruano? ¿es normal ver jugar ajedrez en las plazas públicas?

Ese punto de inicio del ajedrez que fue la Plaza dos de Mayo, Es un lugar de luchas y batallas y manifestaciones políticas, pues a 20 o 30 metros se encuentra el local de la Central de la Confederación de Trabajadores de Perú. En ese ambiente de política y rodeado también de mucha música, de los vendedores de discos de vinilo se desarrolló y nació el ajedrez callejero.

A ese lugar, aproximadamente a los dos años, llego uno de los maestros en la enseñanza del ajedrez, me refiero al maestro Moisés Fuentes, que por casualidad pasa una tarde por ahí y se vuelve un asiduo concurrente de esa esquinita del ajedrez. Él es un Maestro Fide, muy respetado por su mística para la enseñanza del ajedrez a los niños. También pasan otros maestros que yo como niño no he podido determinar sus nombres, pero tengo entendido que han pasado por ahí algunos maestros nacionales. Esto un poco para demostrar en qué ambiente se desarrolla el ajedrez callejero en Perú. Cuando Hugo sacaba el tablero, se llenaba la esquinita de gente, se hacía un pequeño tumulto, que observaba el ajedrez.

esquina Plaza 2 de Mayo

Entonces mi amigo, que era aficionado al ajedrez y que era un vendedor de lentes, veía que su negocio se perjudicaba porque la gente se dedicaba más a jugar el ajedrez y bloquean la visión de sus productos y ya no le compraban los lentes. Entonces mi amigo lo pensaba dos veces antes de sacar su tablero. Y yo le decía “oye Hugo porque mejor no alquilas ese tablero para sacar alguna rentabilidad económica”. Pero él se reía, porque era una persona que simplemente amaba el ajedrez. Entonces en ese transcurrir del tiempo a los pocos años entre el 76 o 77, aparece alguien, otro vendedor ambulante, que se anima a sacar tableros a la calle, en el Jirón Lampa, que era también en la zona céntrica, saca 4 o 5 tableros y ahí empiezan a alquilarlos para cualquier transeúnte que quería jugar una partida.

Y a partir de ese año, comienzan a salir tableros, administrados por simples trabajadores de la calle, que lo veían, salvo algunas excepciones como un modo de vida, entonces aparecen en Jirón Lampa, en la Colmena, en el Parque Universitario, y en esos centros caen importantes personajes de la política, a veces del arte y también algunos maestros reconocidos del propio Perú. Se vuelven puntos de visita de grandes ajedrecistas y de personajes de la política y algunos periodistas sacan artículos y fotos de políticos jugando ajedrez en la calle y eso se hace noticia y el ajedrez callejero se va expandiendo pero, hubo una temporada que un alcalde (no quiero recordar su nombre), se le ocurrió que el ajedrez callejero daba mala imagen y entonces empezó a botar a todos los ambulantes de Lima, y no permitieron el ajedrez callejero y después de todos esos períodos recae en lo que llamamos hoy la Plaza Francia. Fue el último reducto que quedó de todos los trabajadores del ajedrez, después de muchos años, aproximadamente los primeros de la década del 90, se instalan algunos héroes de los trabajadores del ajedrez de la calle y pueden instalar unos tableros en la Plaza Francia. Apoyados por algún periodista que con sus notas resaltaba esa labor. Siempre en esos trajines, estuvo como difusor y defensor del ajedrez callejero y toda su arte y mística, el maestro Moisés Fuentes.

¿Cómo funciona esa movida actualmente en Plaza Francia?

Siempre las expresiones más bellas de la inteligencia humana a veces no son comprendido por los políticos. El ajedrez callejero que se concentra en Plaza Francia, fruto de la mala decisión de un alcalde , también es atacado y visto como algo negativo, entonces deciden sacarlo, entonces ya habían varias personas que administraban sus 8 o 10 tableros, y uno de ellos deciden para salvar  su modo de vida así como su pasión, alquilar un local, ya que los que administraban los tableros eran ajedrecistas natos, personas aficionadas que amaban el ajedrez.

Era cercano a la Plaza Francia, se encuentra a unos 60 metros, en un segundo piso del Jirón Camaná en pleno centro de Lima y forma con toda la gente que frecuentaba el lugar, lo que ahora llamamos el club Fortaleza, que contiene la mística del ajedrez callejero.

El ajedrecista que va a este club se va a encontrar rodeado de cultura, de arte y de tradición y este edificio que es una casona antigua que tu lo ves desde afuera y realmente parece una fortaleza, por eso su nombre, ese club guarda la mística del ajedrez callejero y en sus entrañas se guarecen lobos ajedrecísticos, con esa picardia, esa garra, ese espíritu de lo callejero.

Moisés Fuente, bastión del ajedrez callejero en Lima

El Club Fortaleza es un caso único en el mundo, pues allí van ajedrecistas que se han formado en la calle, que no tienen título que incluso no juegan torneos oficiales de la Federación, pero tienen una tremenda fuerza ajedrecística que incluso se ha dado que nos visitan maestros internacionales de otros países del mundo y pueden ser vencidos por esos ajedrecistas de la calle, por eso el club Fortaleza se está haciendo conocido en el mundo, porque este club tiene algo, un alma ajedrecístico callejero, de un altísimo nivel y cualquier ajedrecista del mundo que visite Perú o que ame el ajedrez, no debería dejar de visitar Perú y conocer a estos lobos ajedrecistas de la calle del Perú.

¿Cuándo empezaste a unir esas dos pasiones (la música y el ajedrez) y en qué momento fue?

Hubo un tiempo que las necesidades propias de mi vida, me obligaron a dejar mis pasiones, tanto el ajedrez como la música, tuve que dedicarme al trabajo, a ganarme el sustento, éramos una familia muy numerosa con una economía reducida, tuve que asumir papeles de protección de mi familia desde muy niño, desde muy joven y hubo un abandono temporal de lo que fue el ajedrez. La música siempre la escuchaba, pero el ajedrez lo dejé por estas circunstancias temporalmente.

Y entonces me dediqué a trabajar y en esta línea empecé a desarrollar mi labor de compositor. Siempre he sido creador, siempre me ha gustado la lectura, desde muy niño me había leído gran parte de la literatura peruana, los clásicos…César Vallejo, José Carlos Mariategui…, Enrique López Andujar, la literatura peruana la había disfrutado en las pequeñas bibliotecas de mi barrio. Y también como me dedicaba a la venta de libros, tuve acceso y me apasioné por la lectura. Entonces desde muy joven había leído a los clásicos, Máximo Gorki, Tolstoi, Dostoiesky, a los clásicos alemanes como Goethe, Herman Hesse, había leído algo de Charles Dickens, algo de literatura de Tagore, incluso de los clásicos franceses como Rousseau, Victor Hugo y entonces toda esa literatura y poesía que me gustaba lo fui plasmando casi sin darme cuenta ya en el colegio mismo, con 13 o 14 años me destacaba mucho en el curso de literatura y de historia.

Y por ahí, empecé a escribir mis primeras poesías, cuentitos, relatos y también paralelamente empecé a escribir canciones. Ya tenía una guitarra en casa, que también llegó de una manera casi extraña, un amigo de barrio se la empeñó a mi papá por unos días. La guitarra se quedó un tiempo ahí, unas dos o tres semanas y ahí aproveché para desarrollar de manera casi natural mi gusto por la música.

Entonces entre los 15 y 16 años ya escribía mis primeras canciones y ya años después me dediqué prácticamente a componer, entré de lleno en mi carrera como compositor, obras  de mi autoria fueron grabados por las más prestigiosas agrupaciones tropicales del Perú y poco a poco me fui ganando esta labor de compositor, y prácticamente en la actualidad vivo de la música, soy un autor y compositor que me dedico las 24 horas a escribir canciones, soy productor musical, tengo mi estudio de grabaciones.

En ese ínterin, luego de haber abandonado el ajedrez mucho tiempo, vuelvo, quizás unos cuatro años atrás, retomo mi carrera ajedrecistica, es como un amor que estuvo siempre, una deuda que tengo conmigo mismo y entonces caigo por el club Fortaleza, me encuentro con antiguos amigos y me vuelvo a apasionar de manera tan fuerte con el ajedrez de nuevo que llego a descrubrir que, yo pensé que mi pasión fundamental era la música, pero me di cuenta que el ajedrez y la música son gemelos de un mismo vientre, que son el fruto de esa expresión bellisima de esas potencias del ser humano que son la inteligencia y la voluntad.

Entonces la belleza de la música y del ajedrez, son equiparables por eso digo siempre, que una bella partida de ajedrez o una joya ajedrecistica, solo puede ser comparada con alguna de las obras inmortales de Beethoven, de Wagner o de Mozart.

En ese volver a descubrir el ajedrez con una carrera consolidada como compositor, con un mejor manejo de la música, decido escribir algo que hable un poco de lo que es el espíritu del ajedrecista, que era  yo mismo, en el sentido que siempre fui un ajedrecista desde muy niño.

Y es ahí donde empiezo a concebir esta canción que se llama la jugada maestra, primero quise reflejar casi como una radiografía perfecta lo que es la belleza de la inteligencia, la voluntad y el alma de un ajedrecista. Pero me di cuenta que si lo circunscribía en lo que era una canción no tendría una mayor difusión comercial. Entonces tomé la decisión de a la vez de encuadrar el alma de un jugador de ajedrez, digamos asociarla con el amor, para que sea más universal y fruto de esa idea es que nace “LA JUGADA MAESTRA” que fue grabada por uno de los más grandes cantantes de la música tropical del Perú y que fue todo un suceso en la música tropical peruana, porque nunca se había hablado de esa temática y creo yo que en el mundo no conozco una canción que tenga ese perfil tan ajedecristico tan específico de hacer una pintura tan clara de lo que es el alma de un jugador de ajedrez.

 

 

 

¿Cómo fue la repercusión del tema dentro de la comunidad ajedrecistica?

Tuve la felicidad de recibir innumerable cantidad de felicitaciones de maestros y maestros internacionales cuando escucharon esta canción, la vieron con mucho agrado, porque de una u otra manera se identificaban con lo que ahí se expresaba. Ajedrecistas del mundo, porque la canción ha ido caminando por las redes sociales y seguramente entre los ajedrecistas se la han ido pasando y he recibido muestras de afecto, principalmente en el mundo ajedrecístico. Uno de ellos es el GM Jorge Cori.

Mi segundo paso es traducir la canción al inglés y al ruso y quizás sea la tarea del próximo año, como mi tarea de compositor.

También me gustaría agregar que cuando estaba por terminar la canción, estaba finalizando el último campeonato de ajedrez , entonces mi idea era hacerles conocer a los organizadores de este evento la canción, pero no llegué a tener un contacto directo con ellos. Entonces la canción quedó por ahí.

 

¿La idea de hacer cuentos vinculados al ajedrez, fue antes o después de hacer canciones con este tema?

Cuando vuelvo al club Fortaleza, y retomo este arte maravilloso que había dejado de lado por asuntos de la misma vida, otra vez me veo enmarcado dentro de la belleza de esta pasión, empiezo a sentir todo este mar de emociones que te puede brindar un arte tan bello como el ajedrez. El jugar la partida, el crear jugadas, el ver con infinita satisfacción la creación de una jugada maestra, la táctica y la estrategia, los personajes, sus peculiaridades de la gente que visita el club Fortaleza, todo eso sumado a mi sensibilidad como escritor y como compositor me fue surgiendo la idea que todo eso debería de ser escrito, que esta maravilla que es la inteligencia y la voluntad humana para crear una obra ajedrecística debía ser reflejada  en una pintura, o al menos dar unas pinceladas de los que significa este mundo bello del ajedrez.

Entonces, surgió la idea de plasmarla para que no se olvide nunca lo que es el ajedrez para el ser humano. Se me ocurre contar todo esto, y se plasmó en algunos relatos cuyo principal protagonista es el club y jugadores del club.

Enmarcado dentro de este espíritu creador, creo y digo esta frase que me surge como algo que me vino de afuera, y  digo “nosotros los que volamos en caballos blancos, encontramos la felicidad en la creación artística y cual maestros del arte del pensar con peones torres y alfiles, hacemos pinturas y melodías más bellas que la quinta sinfonía de Beethoven “.

De ese pensamiento me brota la idea este relato relacionado al ajedrez.

 

¡NOSOTROS LOS QUE VOLAMOS EN CABALLOS BLANCOS!

Somos de una materia diferente.

Alma y corazón ardiendo siempre,
Titanes de la imaginación,

¡Románticos de la creación! buscando
eternamente. ¡La jugada maestra!

¡Nosotros los que volamos en caballos blancos!,

Amamos la belleza
de la inteligencia y voluntad porque son los instrumentos con los
cuales creamos:

¡Vida, fantasía y poesía con piezas de ajedrez!
¡Nosotros los que volamos en caballos blancos!

Encontramos la
felicidad en la creación artística y cual maestros del arte de pensar,
con peones, torres y alfiles, hacemos, pinturas y melodías más bellas
que la quinta sinfonía.

¡Nosotros los que volamos en caballos blancos! Locos de atar,
¡Ajedrecistas de la vida! Hacemos del amor, una bella e inmortal
partida de ajedrez.

 

Queda mucho para hablar con este hombre, que sin dudas nos puede retratar, quizás como nadie, la vida misma del ajedrez callejero peruano.

Pero prometemos más.

Más sobre todo lo que nos puede contar, así como alguna joya de su pluma que tengamos la fortuna de poder compartir a través de este sitio

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