Después de un paréntesis tan largo como inesperado, en el que el planeta entero debió refugiarse y protegerse como pudo de un invisible y feroz enemigo, en un fin de semana de sol en Colonia, departamento al oeste de la República Oriental del Uruguay, los amantes del ajedrez pudieron volver a disfrutar de la práctica de este maravilloso deporte no ya frente a una iluminada pantalla de un computador sino como antes, con otro entusiasta del 8×8 a su frente.
A esta actividad se la puede analizar desde múltiples miradas, y eso es lo que haremos, para verla en detalle desde diversos ángulos:
Mirando los cuidados
Hubo un protocolo estricto que cumplir. El mismo había sido acordado entre la Federación Uruguaya con los órganos referentes del país y en el torneo el árbitro Eduardo Muzzi fue quien tuvo sobre sus hombros la responsabilidad de hacerlo cumplir.

Previo a la entrada al lugar de juego todos debían apoyar su calzado sobre una alfombra sanitaria, y en la puerta misma del salón, Muzzi les tomaba la temperatura. Luego debían pasar alcohol en sus manos y allí siempre con el tapabocas puesto trasladarse hasta su mesa respectiva.
Durante el trascurso de la partida no podían levantarse y recorrer el salón para mirar los encuentros de otros competidores como tan comúnmente suelen hacer los trebejistas, sentaditos hasta el final, y cuando el rey se caía, se debía abandonar la sala.

Una sala que no podía contar con aire acondicionado y si debía tener las ventanas abiertas para airear de forma permanente el local de juego.

Obviamente que en el transcurso del fin de semana se escucharon algunas quejas por tanto cuidado, desde pedidos de cerrar las ventanas o barbijos que se bajaban de la nariz, detalles que siempre y de manera inmediata eran advertidos por Muzzi para que todo siguiera encaminado bajo los carriles pre-establecidos.
Mirada deportiva
Manuel Larrea, tricampeón nacional y medallista olímpico, era el principal candidato a quedarse con el título al mejor en este homenaje al recientemente desaparecido Alfredo Chargonia, y cumplió con creces esa expectativa previa ganando los cinco partidos que disputó.


El vicecampeón fue quien ganó todo, menos la partida que lo puso frente al genio táctico de Jorge Brasó (quien culminó tercero). El profesor Mauro Barboza con 4 puntos se quedó con la copa al segundo lugar, demostrando su total vigencia sobre el tablero a sus 73 años y siendo el que más tenía del torneo.
La partida con la que el campeón cerró el torneo
El ingeniero Brasó después de caer ante el campeón en la ronda 4, necesitaba de una victoria sobre el final para llevarse uno de los trofeos, pero el director del torneo Jaime Escofet, sacó a relucir todos sus recursos sobre el tablero y mantuvo su rey firme hasta el final mismo de la contienda.
Toda la clasificación pulsando acá-

Es de desatacar la performance de Franco Manteiga, quien solo inclinó su rey ante el campeón, y luego obtuvo importantes tablas ante los experientes Ismael Piñeiro y Alejandro Genta
Mirada regional
El torneo tuvo captación de participantes de varios rincones del Uruguay, las ganas de volver a la actividad estaban marcadas.
De los 27 que dieron vida a la actividad solamente 4 fueron locales, a los que se sumaron una notoria delegación de Montevideo, más los que llegaron o son oriundos de Florida, Paysandú, Rocha, Pando, Atlántida, San José, Durazno y Lavalleja.
Mirada generacional
Entre los participantes en la ciudad coloniense, estaban aquellos ajedrecitas del siglo XXI, aquellos que además nacieron en esta década, así como los originarios del siglo pasado, y los que abrieron por primera vez sus ojos varias decenas de años atrás.
En uno de los márgenes generacionales, nacido cuando ni aún la televisión era protagonista central de las rutinas hogareñas, el director liceal Mauro Barboza, quien acumula años (73), así como sabiduría ya que le alcanzó su sapiencia para alzarse con el vicecampeonato.

En el otro extremo el pequeño coloniense Tabaré Caballero, quien empezó a caminar por este mundo cuando ya los celulares y la velocidad de la información corría a una velocidad muy diferente a la de aquel 1947 en que Maurito lloró por primera vez. El representante del Club Cosmopolita, viene participando activamente en los torneos nacionales de categorías infantiles y en la edición disputada este año y haciendo su debut en la categoría sub-10 supo hacer podio y quedarse con el tercer puesto a nivel nacional.
Mirada de género
Tema a debatir desde hace años y todo hace suponer que lo será por mucho más, la gran diferencia de participación entre mujeres y hombres en los torneos.
Esta vez, una en veintisiete. Suena poco, Sigue sonando como muy poco.
¿Se mira esto como un tema a corregir?
¿Se hace algo para revertirlo?
O quizás, ya se asume que será definitivo esta disparidad absoluta.

Camila Cardozo fue quien le puso el toque femenino a un torneo colmado de varones, demostrando en cada una de sus partidas que pese a mil contratiempos sigue apostando a más.
Multicampeona a nivel juvenil, ahora llegada la edad de su consolidación, no descuida detalles, añorando volver a recuperar aquellos lauros de su etapa infantil. El torneo la vio en un muy lindo nivel, perdiendo partidas en las que la tuvieron como gran protagonista en el desarrollo de las mismas y ante rivales de notoria enjundia.
Si el esfuerzo diera trofeos, su repisa desbordaría de ellos. Pero a la larga, seguro se harán realidad.
Mirada al entorno

Que Colonia es hermosa, lo saben todos y cada uno de los orientales o extranjeros que alguna vez pasearon por sus calles. Una ciudad que se recorre a pie, y que nos lleva a través de sus calles, del añorado pasado en sus caminos de piedra, por su moderno centro con comercios a granel, así como por paisajes naturales dignos del mayor suspiro, o aquellos espacios donde la mano del hombre restaura para dejarlos más acorde con la época, como la vieja Plaza de Toros de principio del siglo pasado que en breve tendrá una nueva inauguración.

Pero eso sale en postales o en los grandes medios.
El hotel Real Colonia se encuentra en un lugar muy tranquilo del departamento, que a muy pocos pasos tiene desde playa, hasta avenidas coquetas, estadios de fútbol o parque de diversiones para los más chicos. y nada de cansarse caminando, solo unos pasitos saliendo del hotel como para despejar la mente después de una partida y renovar energías para la siguiente.

Así fue el regreso del ajedrez presencial en Uruguay.
Así fue el primer paso en este regreso a los tablero físicos en Latinoamérica.

Que sirva como experiencia, para empezar a caminar de nuevo y que todos los ajedrecistas en nuestra América volvamos a encontrarnos, seguros y cuidados en torno a las maravillosas 64 casillas que tanto placer nos dan.